Florinar, al igual que su hermana, dio origen a una deidad menor proveniente de su cabello, pero en lugar de ser el resultado del estrés y el resentimiento de su madre, su nacimiento fue producto del exceso de materia orgánica en los ecosistemas donde pilas de cadáveres cubrían los suelos. Esta limpieza es ejecutada por sus creaciones, nacidas de los restos de criaturas y plantas, con el objetivo de consumir los excesos de estas. A pesar de ser parte esencial de la naturaleza, sus creaciones no son afectadas por Hechizos de Conexión Natural, y su comportamiento no es flexible ante ninguna otra voluntad fuera de la de su creador.